Es extraño. Cuando estai en esa puta disyuntiva y sabes qué hacer, pero de repente igual te sientes entre la espada y la pared.
Y miras a un lado y ves un camino, el que siempre ha estado ahí, el que te causa emoción, ese que te llama como normalmente suele llamarte, el lógico.
Y miras al otro lado y ves un camino nuevo, el divertido, el interesante, el que te imaginabas desde hace un tiempo, el inesperado.
Los dos te gustan porque son distintamente atrayentes para ti. Y luego vuelves a mirar.
Y wn te dai cuenta de que ambos lados tienen fallas y entonces no cachai qué hacer.
Porque el primer camino es como tan de siempre y típico y es el que se supone que debieras de seguir, pero tan normal que tú sabes perfectamente a dónde te va a llevar... Y lo peor es que de todas formas te atrae, aunque sepas que no quieres ir para allá.
Y en el segundo camino ni siquieras sabes si tiene fin, si tiene comienzo, si tiene algo o si no tiene nada. Y quizás eso es lo que quieres ahora. Quizás eso es lo que necesitas.
¿Quién más que tú puede saber qué es lo que realmente necesitas?
Maldito camino normal que te confunde. Maldito sea el día en que lo tomaste por primera vez sin saber que verías esos paisajes por los que te llevaría. Maldito el momento en el cual aquellos paisajes comenzaron a gustarte y además maldita sea esa puta mañana en la cual te despertaste sintiendo la necesidad de seguir caminando por ahí. Porque para este entonces el camino comenzó a ser distinto, el viaje había cambiado, los paisajes no eran tan bellos... El fin no era el mismo. Y dejaste de sentir las ganas de caminar por ahí. Y dejaste el camino para irte sólo un poco menos lejos, y más despacio, con más cuidado. Con la precaución de no volver a caer en aquel viejo rumbo que te llevaba, sin dejarte ya el dulce saborcito de color, de aromas, de belleza, de amor, de alegría.
Luego llega el ayer.
El ayer que te dejó encontrar la ruta número dos, la entretenida, la top, la 100% new. Y obvio la tomaste, ni tonta, porque querías probar algo distinto, porque te hacía falta, porque tenías ganas de conocer aquellos lugares a los cuales te llevaría. Y lo pasaste bien y te reiste y disfrutaste y hasta te embriagaste de locura en ese camino, en ese puto y maldito y puto y maldito camino.
No tenías idea de que en algún momento los caminos se iban a cruzar, por la cresta.
Y tuviste que volver a escoger!
Y lo hiciste! Maldita sea!
Maldita sea...
Maldita sea porque no puedes arrepentirte ahora. Porque no puedes saber de una vez si escogiste bien.
Maldita confusión.
Maldito camino viejo.
Maldita incertidumbre.
Y por qué no puedo saber si a ti también te gusta.
Y por qué no puedo saber si a ti también te emociona.
Y por qué no puedo pretender creer que siempre estará ahí. :(
Y por qué no puedo matar la maldita incertidumbre. Me da miedo. Maldita sea.
Ven acá.
Ven, ven y camina conmigo.
Acabarías con mi miedo... con mi maldito miedo.
Maldita sea, ya siento que de nuevo lo necesito. El camino viejo.
Ven acá!
Ven, acompáñame...
¿Caminarías conmigo?
Y miras a un lado y ves un camino, el que siempre ha estado ahí, el que te causa emoción, ese que te llama como normalmente suele llamarte, el lógico.
Y miras al otro lado y ves un camino nuevo, el divertido, el interesante, el que te imaginabas desde hace un tiempo, el inesperado.
Los dos te gustan porque son distintamente atrayentes para ti. Y luego vuelves a mirar.
Y wn te dai cuenta de que ambos lados tienen fallas y entonces no cachai qué hacer.
Porque el primer camino es como tan de siempre y típico y es el que se supone que debieras de seguir, pero tan normal que tú sabes perfectamente a dónde te va a llevar... Y lo peor es que de todas formas te atrae, aunque sepas que no quieres ir para allá.
Y en el segundo camino ni siquieras sabes si tiene fin, si tiene comienzo, si tiene algo o si no tiene nada. Y quizás eso es lo que quieres ahora. Quizás eso es lo que necesitas.
¿Quién más que tú puede saber qué es lo que realmente necesitas?
Maldito camino normal que te confunde. Maldito sea el día en que lo tomaste por primera vez sin saber que verías esos paisajes por los que te llevaría. Maldito el momento en el cual aquellos paisajes comenzaron a gustarte y además maldita sea esa puta mañana en la cual te despertaste sintiendo la necesidad de seguir caminando por ahí. Porque para este entonces el camino comenzó a ser distinto, el viaje había cambiado, los paisajes no eran tan bellos... El fin no era el mismo. Y dejaste de sentir las ganas de caminar por ahí. Y dejaste el camino para irte sólo un poco menos lejos, y más despacio, con más cuidado. Con la precaución de no volver a caer en aquel viejo rumbo que te llevaba, sin dejarte ya el dulce saborcito de color, de aromas, de belleza, de amor, de alegría.Luego llega el ayer.
El ayer que te dejó encontrar la ruta número dos, la entretenida, la top, la 100% new. Y obvio la tomaste, ni tonta, porque querías probar algo distinto, porque te hacía falta, porque tenías ganas de conocer aquellos lugares a los cuales te llevaría. Y lo pasaste bien y te reiste y disfrutaste y hasta te embriagaste de locura en ese camino, en ese puto y maldito y puto y maldito camino.
No tenías idea de que en algún momento los caminos se iban a cruzar, por la cresta.
Y tuviste que volver a escoger!
Y lo hiciste! Maldita sea!
Maldita sea...
Maldita sea porque no puedes arrepentirte ahora. Porque no puedes saber de una vez si escogiste bien.
Maldita confusión.
Maldito camino viejo.
Maldita incertidumbre.
Y por qué no puedo saber si a ti también te gusta.
Y por qué no puedo saber si a ti también te emociona.
Y por qué no puedo pretender creer que siempre estará ahí. :(
Y por qué no puedo matar la maldita incertidumbre. Me da miedo. Maldita sea.
Ven acá.
Ven, ven y camina conmigo.
Acabarías con mi miedo... con mi maldito miedo.
Maldita sea, ya siento que de nuevo lo necesito. El camino viejo.
Ven acá!
Ven, acompáñame...
¿Caminarías conmigo?

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