matémonos escuchando trains y luego nos reunimos cuando estemos a la chucha. viendo el paisaje desde arriba de un tronco muerto desolado y tirado más allá del océano. desde encima podemos ver el universo.
vamos al bosque a cazar mariposas y a recoger flores, para bañar nuestro hogar con los bellos colores, para que vivamos el aroma de un lindo día de primavera.
podemos vivir en una casa hecha de vidrio y así nunca dejar de ver el paisaje. y comprarnos una cama gigante con variados resortes para que así nunca se nos seque la esperanza de poder saltar. de poder bailar.
y podríamos ver las estrellas incluso durante el día. y observar a los lobos marinos y escuchar sus ladridos, sentir su fuerza... y su dolor.
la concepción del tiempo en este entonces no existiría, postrados allá a la chucha con mariposas y animales marinos bajo el océano. el cual sería algo así como nuestro patio.
invitaríamos entonces a nuestros amigos para los asados, para las fiestas, para los aniversarios..
de amor, de cariño, del primer abrazo, del primer roce.
pintaríamos la vida con nuestros colores. y dibujaríamos en las hojas secas cada nueva experiencia sentida tras un beso.
deberíamos salir y comprarnos también una playa, una playa y un pájaro. para salir volando entre las montañas. y recoger nieve, y adornar nuestras navidades con bolas gigantes. y hacer guerras de cojines sólo para finalmente poder sentir las plumas bailando alrededor, cayendo de a poco, cantando para ti.
podríamos sentir la tensión del agua al depositar nuestras manos en su superficie, y luego por sus movimientos el agua podría besar nuestra piel de a poco, te enseñaría a sentir eso, sin siquiera yo querer.
podría también enseñarte la forma de los animales cuando nos tiremos en el pasto a mirar las nubes. te mostraría la diferencia entre los amaneceres, y nos enamoraríamos cada día más de los colores. y entonces podríamos llorar con sólo saber que van a estar ahí en cada momento, y que nunca tenemos que dejar de verlos, porque ellos siempre estarían para nosotros. y todos los días podría ver las nubes de colores contigo.
lo malo
es que nunca podríamos soñar con morir con trains ni comprarnos una cama gigante ni tener una casa para vivir con mariposas.
quizás nunca me pueda subir a un tronco enmohecido por el océano. probablemente los vidrios no sean suficientes para querer ver las estrellas.
tal vez nunca pueda compartir contigo mi café de la mañana ni cocinarte los frutos del campo, ni cosechar mazorcas sólo para no tener que decirle simplemente choclo.
quizás nunca pueda dejar de hablarte por pretender que las palabras ya no son necesarias. ni bailar contigo las noches, ni escuchar nuestras canciones favoritas con el volumen al máximo para que todos también disfruten con nosotros el placer de estar juntos.
la vida no me dejará tenderme en ese pasto ni recoger las flores del bosque. ni comprarme un pájaro, ni recoger nieve de la montaña.
tal vez nunca podré hacerte reir al despertar, ni durante las tardes. quizás no podamos siquiera soñar con tener un patio construído por agua oceánica llena de peces dispuestos a darnos la capacidad de llorar por la emoción de ver sus colores. y sus combinaciones.
las plumas ya no serán las mismas. las mariposas no van a querer volar hacia nosotros.
y por eso tengo que dejar de pretender que estos 5 minutos y 56 segundos de magia serán suficientes. detenerme solamente... y seguir aquí.
dejar de imaginar mi muerte contigo...
y seguir viviendo esta vida sin ti
vamos al bosque a cazar mariposas y a recoger flores, para bañar nuestro hogar con los bellos colores, para que vivamos el aroma de un lindo día de primavera.
podemos vivir en una casa hecha de vidrio y así nunca dejar de ver el paisaje. y comprarnos una cama gigante con variados resortes para que así nunca se nos seque la esperanza de poder saltar. de poder bailar.
y podríamos ver las estrellas incluso durante el día. y observar a los lobos marinos y escuchar sus ladridos, sentir su fuerza... y su dolor.
la concepción del tiempo en este entonces no existiría, postrados allá a la chucha con mariposas y animales marinos bajo el océano. el cual sería algo así como nuestro patio.
invitaríamos entonces a nuestros amigos para los asados, para las fiestas, para los aniversarios..
de amor, de cariño, del primer abrazo, del primer roce.
pintaríamos la vida con nuestros colores. y dibujaríamos en las hojas secas cada nueva experiencia sentida tras un beso.
deberíamos salir y comprarnos también una playa, una playa y un pájaro. para salir volando entre las montañas. y recoger nieve, y adornar nuestras navidades con bolas gigantes. y hacer guerras de cojines sólo para finalmente poder sentir las plumas bailando alrededor, cayendo de a poco, cantando para ti.
podríamos sentir la tensión del agua al depositar nuestras manos en su superficie, y luego por sus movimientos el agua podría besar nuestra piel de a poco, te enseñaría a sentir eso, sin siquiera yo querer.
podría también enseñarte la forma de los animales cuando nos tiremos en el pasto a mirar las nubes. te mostraría la diferencia entre los amaneceres, y nos enamoraríamos cada día más de los colores. y entonces podríamos llorar con sólo saber que van a estar ahí en cada momento, y que nunca tenemos que dejar de verlos, porque ellos siempre estarían para nosotros. y todos los días podría ver las nubes de colores contigo.
lo malo
es que nunca podríamos soñar con morir con trains ni comprarnos una cama gigante ni tener una casa para vivir con mariposas.
quizás nunca me pueda subir a un tronco enmohecido por el océano. probablemente los vidrios no sean suficientes para querer ver las estrellas.
tal vez nunca pueda compartir contigo mi café de la mañana ni cocinarte los frutos del campo, ni cosechar mazorcas sólo para no tener que decirle simplemente choclo.
quizás nunca pueda dejar de hablarte por pretender que las palabras ya no son necesarias. ni bailar contigo las noches, ni escuchar nuestras canciones favoritas con el volumen al máximo para que todos también disfruten con nosotros el placer de estar juntos.
la vida no me dejará tenderme en ese pasto ni recoger las flores del bosque. ni comprarme un pájaro, ni recoger nieve de la montaña.
tal vez nunca podré hacerte reir al despertar, ni durante las tardes. quizás no podamos siquiera soñar con tener un patio construído por agua oceánica llena de peces dispuestos a darnos la capacidad de llorar por la emoción de ver sus colores. y sus combinaciones.
las plumas ya no serán las mismas. las mariposas no van a querer volar hacia nosotros.
y por eso tengo que dejar de pretender que estos 5 minutos y 56 segundos de magia serán suficientes. detenerme solamente... y seguir aquí.
dejar de imaginar mi muerte contigo...
y seguir viviendo esta vida sin ti

1 absurdos intentos de comprensión:
Always the summers are slipping away.
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