3, 2, 1...

jueves, 6 de febrero de 1986

Y quizás la calma lo cure todo.
El tiempo pasa y ni nos damos cuenta de cómo se consume nuestra vida, los días que gastamos y todos los minutos que desperdiciamos en huevadas que aunque parecen no valer la pena puede que cada una de ellas tenga una razón de ser, aunque dé la impresión de que no. Y entonces todo está bien así. Y entonces no desperdiciamos nada. Y entonces no tenemos que preocuparnos de vivir la vida al máximo ni de hacer todo de una vez, porque todo se hará su tiempo y no aprenderás nada hasta que lo aprendas bien. Las huevadas que van y las huevadas que vienen.

Pasar por la vida no es lo mismo que vivirla, puede que yo en este momento, por ejemplo, no esté viviendo la mía. Estoy aquí, escribiendo, en vez de estar afuera, conociendo gente, conociendo lugares, conociéndome a mí; pero he ahí el punto, conocerme a mí. Si al final nada vale, sólo tú. No es otro el que sabrá a dónde ir, no es otro el que te tiene que guiar, no es otro el que morirá sin aprender, eres tú.

La idea está en saber lo que haces en el momento en que lo haces, darte cuenta de que tus acciones y pensamientos influyen, para poder tomar de cada experiencia el grano que sirve. Así vives tu vida. No mueras sin vivir.

1 absurdos intentos de comprensión:

Oscar Flores dijo...

Puede que efectivamente no "vivamos" cuando estamos metidos en ésto, pero creo que existe vida detrás de los teclados, la idea es que esas personas que teclean se conozca, salgan... hagan algo.
Vivir es un concepto muy amplio, vivir también es el lado malo, es estar solo, extrañar y odiar incluso. En todo caso, prefiero reír, aunque sean unos pocos minutos.