Otra vez

viernes, 28 de febrero de 1986

No sé. Yo creo que ha cambiado, pero no estoy segura de cómo ni de cuándo ni de por qué. La vida es así no más, me imagino. Y no sé si esté bien luchar contra eso, o sentirme mal porque ha pasado... ¿A quién tengo que satisfacer? Por qué he de sentirme así...

Los giros, los viajes, las sonrisas, el éxito, el amor.

El momento de estar feliz a veces parece estar tan lejos, y en un segundo simplemente lo pierdes, así como llega, de la nada se va, se nos escapa de los dedos como si no fuera más que arena o tierra mojada con aroma a llanto de una mujer desilusionada y perdida, cansada y sola.

El dolor de perder la ínfima parte de lo que más queríamos, la única cosa que pretendíamos conservar, ese ínfimo detalle del ínfimo trozo de coloración, el pigmento que nos hacía ver todo de rosa. A ratos la vida es tan gris.
Dónde está el puto verde oliva.

Y de cuándo estamos tan preocupados, de cuándo hacemos todo pensando en los demás, qué cresta estamos buscando, por qué juzgamos, a quién evitamos, cuándo será el día en que el sol ya no vuelva a brillar?

Y si mañana despierto y ya no existo, qué haremos, con quién jugaremos, a quién le deberemos dinero?

Y con qué puta cara te vas a levantar a decirme lo que hice mal, lo que no hice, lo que querías que hiciera. Con qué derecho te has creído que puedes herirme y secar la pequeña gota de ego que me va quedando, arrojarme al suelo y hacerme llorar? Hasta más no poder...

Lo has conseguido pues, tu intención.
Me siento muy mal.

0 absurdos intentos de comprensión: